Geología serrana práctica. El relieve kárstico, dominador de nuestros paisajes

Hoz De Beteta (Río Guadiela)

En este artículo vamos a realizar una introducción a la geología serrana. Los paisajes que contemplamos, el clima del que disfrutamos, la evolución humana de nuestras gentes a través de los tiempos y, en general, cualquier aspecto que tenga que ver con esta tierra, son producto indiscutible del modelado geológico que ha dado como resultado, tras millones de años de transformaciones, lo que hoy definimos como zona PuraSierra. Por ello es importante comprender de dónde procede cada cosa que la naturaleza nos ofrece y el motivo por lo que ha llegado hasta nuestros días tal y como hoy la vemos.

En PuraSierra procuramos ser rigurosos con los temas científicos, pero lo que realmente nos interesa es la practicidad de lo que contamos. Por ello siempre dejamos claro, y esta ocasión no es una excepción, que primamos ésta aún a riesgo de no ser extremadamente precisos.

Es esencial tener claro, hablando de geología, la naturaleza de nuestros suelos. Sin entrar en todas las posibilidades que existen, dejemos ya claro un primer concepto. En nuestra zona predomina, sin lugar a dudas, el terreno de tipo calcáreo. Existen, sin embargo, importantes áreas de terreno silíceo.

Los terrenos calcáreos estaban hundidos en el mar durante la Era Mesozoica (o Secundaria). El movimiento alpino (o neozoico), llamado así porque dio origen a Los Alpes, ocurrido en la Era Cenozoica (o Terciaria), los elevó de tal forma que emergieron ingentes cantidades de rocas muy ricas, sobre todo, en carbonato cálcico, aunque también tienen otros minerales carbonatados. Esto explica la cantidad de fósiles marinos que pueden encontrarse casi en cualquier parte del territorio.

Los terrenos silíceos tienen un origen muy distinto. No estaban bajo el mar en la Era Mesozoica y el movimiento alpino los fracturó. El tipo de roca que presentan es de un origen mucho más antiguo que el de los terrenos calcáreos. Los minerales más comunes que encontramos son cuarcitas, granitos, pizarras, dioritas, etc.

Toda nuestra zona, tanto la calcárea como la silícea, constituye un libro abierto de geología y un paraíso para los científicos y aficionados a la misma. Existen centenares de publicaciones que incluyen análisis, algunos generales y otros muy detallados, acerca de la geología serrana, de las cuales destacaremos aquí un par de ellas. La primera corresponde al libro Las formas de relieve de la Sierra de Albarracín, escrito por varios autores y editado en 2010 por el Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL). La segunda, que puede descargarse en cuatro partes a través de Internet, publicada en 2008 por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y cuyos autores son Luis Carcavilla, Rafael Ruiz y Esaú Rodríguez, se titula Guía geológica del Parque Natural del Alto Tajo.

Las diferencias entre una zona calcárea y una silícea son muy importantes, y no sólo en la configuración paisajística. Hay especies vegetales que son comunes a ambas pero hay muchas que son más o menos compatibles con cada suelo. A modo de ejemplo, un buscador de setas, si ya ha superado el nivel básico de conocimiento micológico, sabe lo que puede esperar y lo que seguro que no encontrará según la naturaleza del terreno que pise.

La segunda parte del título de este artículo hace referencia al relieve kárstico como dominador de nuestras Sierras. Esa palabra, de origen germánico, se emplea para nombrar elementos del paisaje que pueden producirse (y así sucede en nuestro caso) sobre un suelo calcáreo. Es, pues, ese tipo de terreno del que hablaremos en el resto del artículo. Dejaremos para más adelante la geología correspondiente al silíceo, no sin antes citar cuales son las importantes áreas serranas en las que pisamos este tipo de suelo. A muy grandes rasgos hablamos del Macizo Del Tremedal (con el Caimodorro como mayor altura de la zona PuraSierra), la Sierra De Valdemeca (con Collado Bajo como su cumbre más conocida), los Rodenales que hay en las tres provincias y el denominado domo cuarcítico existente entre Masegosa y Cueva Del Hierro. Cualquier caminante serrano sabe que en estos sitios el firme es diferente al del resto.

Ya hemos visto el origen de nuestra roca calcárea. Podemos hablar de varios tipos entre los que destacamos las calizas y las dolomías. No entraremos en demasiados detalles científicos, pero cuando se producen determinadas condiciones que afectan a estas rocas, el agua provoca una serie de reacciones químicas que traen, transcurrido el tiempo, una serie de consecuencias que originan lo que se ha llamado relieve kárstico. Veamos paso a paso el proceso:
  1. El agua de lluvia se va cargando de dióxido de carbono al contacto con el aire. Una vez en el suelo sigue haciéndolo por contacto con la materia orgánica vegetal existente en el mismo. Cuanto más fría es el agua más cantidad de dióxido de carbono puede contener. El carbonato cálcico contenido en la roca calcárea no es soluble en el agua.
  2. Ese contacto provoca que el agua se acidifique, formándose ácido carbónico.
  3. El ácido reacciona con el carbonato cálcico de la roca, produciéndose bicarbonato cálcico, el cual sí que es soluble en el agua, la cual acaba transportándolo.
  4. El bicarbonato cálcico acaba precipitando (adquiere forma sólida), formándose de esa forma todos los relieves kársticos que posteriormente vamos a ver.
En esencia podemos decir que la abundancia de este tipo de rocas (condición que se cumple sobradamente en nuestra zona), unida a un régimen pluviométrico abundante (ídem) y a un agua cuanto más fría mejor (ídem), consiguen modelar el tipo de paisaje serrano que nunca nos cansamos de ver. 

Los relieves kársticos pueden ser exokársticos (en el caso en que sean visibles al aire libre) o endokársticos (si están en el interior de la tierra). Ambos aparecen con abundancia en nuestra zona.

Podemos añadir que la roca típica de nuestras Sierras es muy porosa, lo cual provoca otro fenómeno que explica algunas cosas que muchos siempre nos hemos preguntado. Se trata de que el agua, aprovechando esa porosidad, llega a todos los rincones de la roca. Cuando se congela, cosa habitual en estas Sierras, en determinadas áreas tanto que puede ocurrir durante casi todo el año, el volumen que ocupa se incrementa, lo que provoca que en muchas ocasiones la roca acabe fracturándose. Ello origina muchos de los pedregales serranos.

La palabra Karst proviene del nombre de la región, situada entre Eslovenia e Italia, en la que primero se estudiaron los tipos de relieve que se forman del modo explicado.

Antes de ver cada fenómeno kárstico es preciso citar el excepcional trabajo realizado por Lisa Calle Dahl en El Blog de Alfonso Calle titulado El Karst de Carrascosa de la Sierra (Cuenca). De forma completamente documentada ofrece una información valiosísima para comprender estas nociones de geología serrana básica. Aunque es referido a su pueblo, el término municipal de Carrascosa De La Sierra, es todo un compendio de lo que podemos encontrar en nuestra zona. De hecho allí pueden observarse algunos elementos que no existen fuera del mismo.

Existen muchas formas de relieve de origen exokárstico, algunas fáciles de reconocer y otras no tanto. Vamos a ver a continuación las siete más características entre las que podemos apreciar en nuestros paisajes. Por cada una de ellas mostraremos fotografías representativas del correspondiente fenómeno.

1.    Hoz (cañón)

Es seguramente el elemento más representativo de la geología de la zona PuraSierra. Se crean por acción de las aguas, tanto superficiales como subterráneas, que van erosionando el suelo que las sustenta. Las aguas acidificadas, como se ha comentado más arriba, van mermando la roca caliza. Existen otro tipo de rocas, como los yesos, que para disolverse ni siquiera precisan acidez en el agua. Este proceso va excavando el terreno. Cuando éste se hunde totalmente se forma la hoz, la cual suele tener rocas, normalmente dispuestas de forma vertical, o incluso extraplomadas, en su parte más elevada.

Tenemos centenares de hoces en estas Sierras, muchas de una belleza inigualable. La foto de la cabecera corresponde a la Hoz De Beteta, excavada por el Río Guadiela. Veamos a continuación otros ejemplos:

Hoz Del Alonguero (Hoz Del Alonjero). Río Cuervo (Beteta)
Hoz Del Alonguero (Hoz Del Alonjero). Río Cuervo (Beteta)
Hoz Del Guadiela (Hoz De Tragavivos). Río Guadiela (Carrascosa De La Sierra y Cañizares)
Hoz Del Guadiela (Hoz De Tragavivos). Río Guadiela (Carrascosa De La Sierra y Cañizares)
Cañón De Poyatos (Arroyo De La Dehesa, Poyatos)
Cañón De Poyatos (Arroyo De La Dehesa, Poyatos)
Cañón De Los Arcos (Río Blanco o Río De La Fuente Del Berro, Calomarde)
Cañón De Los Arcos (Río Blanco o Río De La Fuente Del Berro, Calomarde)
Tanta acción erosiva por parte del agua sobre la roca calcárea ha acabado por labrar un paisaje impregnado de cauces, muchos de ellos con hoces en estado muy avanzado, hasta tal punto que la proximidad entre unos y otros deja entre medias unas características mesetas, casi rodeadas por esos cauces, aquí llamadas muelas. El nombre está perfectamente elegido por su similitud con las piezas dentales. Las mismas, con una gran parte de su perímetro formando parte de hoces, están a su vez surcadas en su superficie por cursos de agua que las hace tener, vistas desde el aire, una forma cóncava. En la imagen mostrada a continuación puede apreciarse una parte de una pequeña muela:

Vista de Belvalle (Beteta) desde la Muela De Utiel
Vista de Belvalle (Beteta) desde la Muela De Utiel
La mejor forma de entender qué es realmente una muela es, probablemente, contemplarla desde el aire. La siguiente fotografía aérea, con el relieve exagerado para su mejor observación, corresponde a la más grande de las muelas de la zona PuraSierra, la llamada Muela De La Madera. La única explicación que hay que dar de su nombre es que también está muy bien puesto.

Vista aérea de la Muela De La Madera (Cuenca, Las Majadas y Uña)
Vista aérea de la Muela De La Madera (Cuenca, Las Majadas y Uña)
Mezclando algo de geología y de geografía, vamos a interpretar lo que podemos ver. En rojo observamos el cauce del Río Júcar (más o menos al sureste se ve perfectamente el Embalse De La Toba, más o menos al noroeste ocurre lo mismo con Las Majadas y más o menos al suroeste el pueblo y la Laguna De Uña, ésta no de origen kárstico ). Rodeando a esta gran muela, y recorriéndola en sentido contrario a las agujas de un reloj, hemos marcado en color verdoso otros cuatro cauces que la rodean. En el orden citado son el Arroyo De Valduérguinas (Arroyo De Valdeorinas), el Arroyo De Las Truchas (éste es el más norteño y el único cuyas aguas no terminan en el Júcar, sino en el Escabas, correspondiente a la cuenca del Tajo), el Arroyo De La Rocha y el Arroyo De La Pumareda. El resto de líneas en azul constituyen todo el sistema hidrológico superficial de la muela y sus aledaños. Se han resaltado dos cauces sobre la superficie de la propia muela. El de más a la izquierda el Arroyo De La Barbarija y el otro el Arroyo Del Barranco Del Socarrado. Sus longitudes, 8,57 y 14,30 kilómetros respectivamente, dan una idea de las proporciones para quien no conozca el terreno representado.

Existen decenas de muelas en nuestra zona, muchas de ellas de dimensiones muy considerables. Posiblemente la más conocida y la más elevada sea la Muela De San Juan. Ésta, y otras muchas, tienen un notorio régimen pluviométrico y, sin embargo sus cursos de agua, como los dos citados más arriba, han sido conocidos desde siempre como estacionales y muchas veces carentes de agua en la época más cálida del año. La explicación es que, al ser zonas kársticas, el agua se filtra, siendo la misma mucho más abundante en el subsuelo que en la superficie. Muchos de nuestros ríos más importantes surgen cuando el líquido elemento, recogido y filtrado en la parte alta de una muela, acaba brotando en sus laderas, a más o menos altura. Ejemplos claros son el Guadalaviar (en la Muela de San Juan) y el Cuervo o el Júcar (en la Muela De San Felipe). Una conclusión que puede extraerse de estos fenómenos es que en el subsuelo de nuestras muelas, y en general de toda la zona, existe una espectacular reserva de agua dulce.

2.    Dolina (torca, celada)

Cuando el hundimiento provocado por las condiciones que hemos comentado para las hoces no se produce total, sino parcialmente, se forma en el suelo lo que en nuestra zona se denomina dolina, torca o celada. Se trata de una depresión, normalmente redondeada, que puede tener sus bordes más o menos verticales. Según su forma, las dolinas pueden de pozo o de cubeta.

Una de las más representativas dolinas de la zona, del primer tipo, está situada muy cerca de Frías De Albarracín. De forma casi circular, tiene más de cincuenta metros de profundidad y más de ochenta de diámetro. Puede observarse en la primera del siguiente par de fotografías.

Dolina de Frías De Albarracín
Dolina de Frías De Albarracín
Celada Honda (Frías De Albarracín)
Celada Honda (Frías De Albarracín)
En el término municipal de Villar Del Cobo hay un curioso conjunto de cinco dolinas muy próximas entre sí. Vamos a ver en primer lugar una fotografía aérea de las mismas y después una tomada desde bastante lejos, justo encima de la Muela De San Juan.

Vista aérea de las Celadas De Villar Del Cobo
Vista aérea de las Celadas De Villar Del Cobo
Vista de las Celadas De Villar Del Cobo desde la Muela De San Juan
Vista de las Celadas De Villar Del Cobo desde la Muela De San Juan
Cuando se unen varias dolinas de este tipo, la formación resultante se llama uvala. Es lo que ocurre, aunque mínimamente, entre las dos más pequeñas de la primera imagen (en la parte superior y central de la misma). Se aprecia peor en la otra fotografía.

Cuando el nivel freático queda por encima del fondo de la dolina, en ésta aparece una laguna. Éste es el origen, por ejemplo, de las siete Lagunas De Cañada Del Hoyo. De una de ellas presentamos a continuación una imagen:

Laguna Parra (Cañada Del Hoyo)
Laguna Parra (Cañada Del Hoyo)
3.    Lapiaz (lenar)

Cuando la roca calcárea es erosionada por la circulación continua del agua en la misma dirección, con el tiempo puede acabar formándose un surco que divida en dos partes la misma, acelerándose esta transformación si existen fisuras previas. Este proceso suele suceder en varios lugares del mismo conjunto rocoso, de forma tal que finalmente se generan calles o callejones que lo dividen en distintas porciones.

La evolución de la erosión en el tiempo da lugar a formas naturales muy caprichosas, formándose arcos y rocas aisladas, denominadas tormos en estas tierras (una agrupación de tormos es un tormagal). Cuando muchos de estos fenómenos confluyen en un mismo lugar, estamos ante una ciudad encantada. Ejemplos hay numerosos por todas estas Sierras, siendo la celebérrima Ciudad Encantada De Cuenca la más representativa. Veamos algunos de ellos:

Mar de piedra (Ciudad Encantada De Cuenca)
Mar de piedra (Ciudad Encantada De Cuenca)
Vista de los Callejones De Las Majadas
Vista de los Callejones De Las Majadas
Tormos en los Callejones De Las Majadas
Tormos en los Callejones De Las Majadas
El Rollo (arco de roca en Calomarde)
El Rollo (arco de roca en Calomarde)
Tormo De Cañaveras (Cuenca)
Tormo De Cañaveras (Cuenca)
4.    Travertino (cascada tobácea)

En el artículo publicado en PuraSierra titulado El Río Cuervo: una visión geográfica y fotográfica, explicamos lo que es un travertino para comprender el fenómeno geológico que conforman las famosísimas cascadas de su nacimiento. En las siguientes líneas reproducimos lo que en el mismo se dice al respecto.

Al circular de forma subterránea el agua absorbe carbonatos y bicarbonatos (sales que están presentes en el entorno). Determinados factores, entre los que se encuentra la aireación provocada por los desniveles que poco más allá del nacimiento hay que salvar y la disminución de la presión, inciden en que las cascadas formadas para alcanzar el nivel de abajo formen la figura geológica conocida como travertino.

La pérdida de dióxido de carbono en el proceso químico descrito hace que el bicarbonato cálcico disuelto desde su captación subterránea se convierta en carbonato cálcico, completamente insoluble en el agua. Por lo tanto esta última sal tiene que precipitar en la superficie y lo hace sobre las plantas salpicadas, añadiendo sobre las mismas una capa de sal que conserva su forma. El tipo de roca que se forma con su acumulación se denomina toba. Es muy común en todas nuestras Sierras.

Estas cascadas, por lo tanto, y por sí solas, son un gran travertino. Pueden llamarse, también hablando con propiedad, cascadas tobáceas. Nuestros ríos y arroyos han formado mucha toba a lo largo de los siglos. A veces la misma sigue siendo salpicada de forma habitual por sus aguas y otras su cauce ha variado con el tiempo y esa toba ahora está casi siempre seca. Vayan a continuación algunos ejemplos:

Cascada De La Tobilla (Arroyo De La Tobilla, Vega Del Codorno)
Cascada De La Tobilla (Arroyo De La Tobilla, Vega Del Codorno)
Formaciones travertínicas (Río Escabas, Cuenca)
Formaciones travertínicas (Río Escabas, Cuenca)
Cascada Batida Del Molino Viejo (Río Blanco o Río De La Fuente Del Berro, Calomarde)
Cascada Batida Del Molino Viejo (Río Blanco o Río De La Fuente Del Berro, Calomarde)
Salto De La Balsa (Arroyo De La Balsa, Valdemoro De La Sierra)
Salto De La Balsa (Arroyo De La Balsa, Valdemoro De La Sierra)
Cuevas Del Batán (Río Júcar, Uña)
Cuevas Del Batán (Río Júcar, Uña)
En ocasiones un travertino hace de barrera que retiene el agua de un curso fluvial, formándose una laguna permanente como resultado de esa acción kárstica. Es el caso de la singular, tranquila y magnífica Laguna Del Marquesado. Vemos a continuación dos fotografías de la misma:

Laguna Del Marquesado (Arroyo Del Soto, Laguna Del Marquesado). Vista 1
Laguna Del Marquesado (Arroyo Del Soto, Laguna Del Marquesado). Vista 1
Laguna Del Marquesado (Arroyo Del Soto, Laguna Del Marquesado). Vista 2
Laguna Del Marquesado (Arroyo Del Soto, Laguna Del Marquesado). Vista 2
5.    Poljé (valle ciego)

Un poljé (palabra de origen serbo-croata) es una amplia depresión alargada en forma de valle, en cuyos bordes aflora roca calcárea, recorrido total o parcialmente por un curso de agua que puede ser estacional o permanente, el cual acaba normalmente de forma súbita, desapareciendo el agua a través de un sumidero o ponor (palabra también de origen eslavo). El curso pasa a ser subterráneo y con frecuencia reaparece en la superficie algo más lejos.

Si el agua en superficie supera la capacidad de desagüe del poljé, o bien si se eleva el nivel freático, podría formarse una laguna. Como la del caso anterior, sería de origen kárstico.

En nuestra zona hay un buen número de poljés. Prácticamente cada vez que de repente un curso fluvial desaparece nos encontramos ante uno de ellos. Vamos a ver dos de los más grandes:


Poljé de Guadalaviar (con la Muela De San Juan al fondo)
Poljé de Guadalaviar (con la Muela De San Juan al fondo)
Poljé de Frías De Albarracín
Las palabras hoya y nava son aplicadas en estas tierras como sinónimos de poljé. La hoya se refiere a los poljés más cerrados y la nava a los fácilmente inundables o casi pantanosos. En realidad son palabras, sobre todo la primera, muy utilizadas para nombrar terrenos con concavidades, no necesariamente poljés.

En el artículo El sumidero de Mata Asnos el magnífico Blog Magia Serrana recorre el Arroyo Del Barranco De Mata Asnos hasta que es súbitamente engullido a través de un sumidero o ponor, a partir del cual el arroyo continua su curso de forma subterránea. De dicho Blog procede la siguiente fotografía, realizada en un momento en que el caudal del arroyo era muy significativo:

Sumidero Del Arroyo De Mata Asnos (Carrascosa De La Sierra)
Sumidero Del Arroyo De Mata Asnos (Carrascosa De La Sierra)
6.    Cueva

Las cuevas se forman, como indicamos más arriba, al infiltrarse el agua en la piedra calcárea. Al precipitar el bicarbonato cálcico se crean dos elementos endokársticos. Por un lado las estalactitas, producidas por el goteo del agua desde el techo y por otro las estalagmitas, consecuencia del agua existente en el suelo.

Tanto para la exploración como para la investigación o la aventura, la zona PuraSierra es un universo para los practicantes de la espeleología. Existen centenares de cuevas, algunas con kilómetros de galerías y otras no exploradas en su totalidad. Vamos a ver tres ejemplos. La primera, la Cueva De La Ramera, puede visitarse fácilmente en un buen tramo, existiendo otros aún en exploración. En la fotografía, todo un muestrario de fenomenología kárstica, puede observarse la misma en la parte superior derecha, justo encima de una plataforma metálica que sirve de cómodo acceso. La segunda es la Cueva Del Nacimiento, sita en el Barrio De La Cueva de Vega Del Codorno, muy famosa por albergar un belén viviente en las fechas navideñas.


Cueva De La Ramera (Beteta)
Cueva De La Ramera (Beteta)
Cueva Del Nacimiento (Barrio De La Cueva, Vega Del Codorno)
Cueva Del Nacimiento (Barrio De La Cueva, Vega Del Codorno)
Cueva De Las Grajas (Huélamo)
Cueva De Las Grajas (Huélamo)
7.    Sima

Hemos incluido entre las formas de relieve exokársticas tanto las simas como las cuevas, vistas en el apartado anterior, puesto que son visibles desde la superficie. Es claro que en ambos casos su estudio, sin embargo, requiere observar el interior de la tierra.

Una sima es un conducto estrecho que comunica la superficie terrestre con galerías subterráneas excavadas por la acción kárstica. Como en el caso de las cuevas, existen muchísimas en nuestra zona y, con toda seguridad, las hay aún por descubrir. Como muestra valgan estos cuatro ejemplos:


Sima Del Chaparral (Muela De Utiel, Peralejos De Las Truchas)
Sima Del Chaparral (Muela De Utiel, Peralejos De Las Truchas)
Simarro De Los Poyales (Valdemeca)
Simarro De Los Poyales (Valdemeca)
Similla Del Val (Muela Del Rebollar, Santa María Del Val)
Similla Del Val (Muela Del Rebollar, Santa María Del Val)
Sima en Los Callejones De Las Majadas
Sima en Los Callejones De Las Majadas
Finalizamos aquí con lo que podríamos considerar como una introducción a los elementos exokársticos dominantes en estas Sierras. Para completar una geología básica las mismas faltan al menos dos nuevos artículos. El primero, profundizando en cuevas y simas, debe referirse a los fenómenos endokársticos, mientras que el segundo no puede olvidar los interesantísimos suelos no kársticos de nuestra zona, en los cuales hay elementos paisajísticos únicos en el mundo.

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6 comentarios :

  1. Fantástico reportaje, muy interesante y muy trabajado. A la vista está la belleza y la singularidad de las formas de esta serranía, y como cabría esperar, Purasierra nos lo ha explicado de manera sencilla y honesta. Los nacimientos, siempre han fascinación para mí, al igual que las cuevas o las simas. La última que descubrí o visité fue la Similla del Val, bonita donde las haya, además de haberme aventurado hasta donde ya era imposible pasar en la de La Vega del Codorno.
    Repito, enhorabuena y seguir con esta linea de profesionalidad y buen hacer hacía nuestra queridísima sierra.
    Un saludo

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  2. ¡Felicidades! Es uno de los mejores trabajos que has publicado, sobre todo porque contribuye a aclarar esa tremenda riqueza de algo como son los terrenos cársticos, un los que somos una de las mejores, si no la mejor, zona de España, y tan singular que ni siquiera los naturales de la comarca sabemos lo que tenemos.

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  3. Gracias por la difusión de esta geografía, desconocida para mí, que es tan rica e interesante y nos hace partícipes de la riqueza geológica bellísima de estos singulares parajes. ¡Gracias una y mil veces, gracias!
    A.Gracia.

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  4. Otro artículo excelente. Y por supuesto, gracias por la mención :). Los terrenos kársticos son tan interesantes y repletos de sorpresas...hacen que nuestra sierra sea preciosa.

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  5. Es tan amplio el territorio que abarca PuraSierra que toda la calidad y cantidad de parajes calizos que hay en nuestro país no caben en un artículo como este.
    Me permito añadir a lo dicho lo que hemos publicado en los números 4, 6 y 8 de la revista Mansiegona (http://revistamansiegona.com/) sobre El Tormagal de Muela Pinilla, en Masegosa, la Laguna Grande de El Tobar, Las Torcas de Lagunaseca o Los Guijos de El Brezal, también de Masegosa.
    http://www.revistamansiegona.com/Articulos_indices/4/4_Paisajegeologico.pdf
    http://www.revistamansiegona.com/Articulos_indices/6/6_Tormagal.pdf
    http://www.revistamansiegona.com/Articulos_indices/8/8_Eltormagal.pdf
    Espero que también os resulte interesante.

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  6. Muchas gracias a todos. Estoy convencido de que en tierras con origen kárstico, tenemos la mejor zona de España. Es, además, un libro abierto, y bien bueno, para aprender el origen de todos los fenómenos de esa naturaleza.

    No he entrado, salvo a modo de ejemplo, en zonas concretas. Muchos de los que hay en Carrascosa (citados en el artículo referenciado de Lisa), o de los que cita Joaquín que se han publicado en la Revista Mansiegona, y de otros muchos de nuestra zona, tienen entidad más que suficiente para hablar de ellos por sí solos. Por mi parte, lo iré haciendo poco a poco.

    Es una pena que nuestras poblaciones languidezcan cuando están enclavadas en un inmenso Parque Temático (voy a usar esta expresión por ir acorde con los tiempos) de Geología Abierta (no olvidemos la parte no kárstica, también muy interesante). Conozco sitios en los que con mucho menos siguen sacando petróleo.

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