Las setas: generalidades, hongos serranos más populares y toponimia

Macrolepiota procera

Hablar de popularidad refiriéndonos al mundo de las setas y aplicándolo al ámbito geográfico de nuestras Sierras, no es realmente hablar de algo muy importante. Ya dijimos en otro artículo, titulado La leyenda negra de la seta de los caballeros, que nuestra zona se ha encontrado históricamente en la parte micófoba (con escaso interés por las setas) de España, por otro lado mucho más amplia que la micófila (lo contrario). Para entendernos, esto significa que una reacción normal para uno de nuestros mayores ante la contemplación de un Boletus edulis, pongamos por caso, podría haber sido aplicar al hecho la más completa indiferencia o, incluso, no contener las ganas de disparar un penalti. Desde luego, jamás habría pensado en comérselo, ni siquiera en plantearse si podría ser comestible.

Todos sabemos que las cosas hoy en día son muy distintas. Pero la realidad era ésta, por mucho que digan algunos, y salvando las excepciones que más abajo comentaremos, hasta hace no muchos años. Obviamente, estamos generalizando y no cometeremos el error de no decir también que en la España micófoba siempre ha habido personas micófilas e incluso micólogas, en el sentido más académico de la palabra.


Los tres tés serranos

Los tres tés serranos

Es muy conocido que la idiosincrasia inglesa no sería la misma sin el té. Forma parte de su cultura desde hace tiempo. Con cierto chauvinismo, en los Montes Universales siempre he oído decir que si ellos tienen un té, nosotros tenemos tres.

En estas Sierras siempre se han aprovechado las propiedades curativas de las plantas para mejorar la vida de humanos y animales. Muchas de ellas forman parte de una tradición que lentamente se va perdiendo de la memoria colectiva y tres de ellas, efectivamente, toda la vida han sido nombradas como “tés”.

Son tres plantas antaño conocidísimas y recolectadas año tras año. Una de ellas es hoy día muy popular y se consume en infusión en cualquier punto de España. Las otras dos no son tan fáciles de conseguir.

La que es muy consumida es el té de menta, más conocido fuera de nuestros montes como poleo, poleo-menta o menta-poleo. Las otras dos son el té de risca, en algunos sitios también llamado té de Aragón o té de roca, y el té de río.


Poesía serrana

Fuego en el hogar

Nuestras Sierras nunca han estado demasiado presentes, ni en prosa ni en verso, en las grandes obras de la literatura española. Como es lógico, su aislamiento es la razón más importante de que así sea.

Sin embargo existen excepciones y entre los más grandes autores, algunos de los que han tenido ocasión de disfrutar de estas tierras han acabado glosándolas.

En esta ocasión nos hemos centrado en la poesía y hemos seleccionado tres composiciones de tres autores más que conocidos, nacidos lejos de los Montes Universales, todas referidas a lugares de la Zona PuraSierra.

Poca presentación precisan Gerardo Diego, Federico García Lorca y José Antonio Labordeta, a los que nos vamos a referir. Cántabro, andaluz y aragonés de Zaragoza respectivamente, todos visitaron en alguna ocasión, más o menos documentada según el caso, este rincón de España. A todos, además, hubo algo que les inspiró la composición de algún poema.


El enebro: clases, usos y toponimia. Mucho más que ginebra...

Gálbulos de enebro común

El enebro, más que abundante en nuestra zona, es una planta muy conocida. Podría decirse que esto es así porque sus bayas (hablando con propiedad, sus gálbulos), en su variedad común, forman parte esencial de la ginebra, aguardiente que siempre ha estado en todos los sitios en los que se bebe alcohol pero singularmente presente en los últimos años por aquello de las modas y la globalización. Curiosamente la palabra española ginebra procede de la holandesa genever. Lo mismo ocurre con las palabras inglesas gin y geneva. La curiosidad reside en que genever significa enebro en español.

Una vez presentado nuestro arbusto, arbolillo o árbol (según la latitud, la altitud y otros factores -en nuestra zona difícilmente pasa de arbolillo de cinco metros de altura-), comentaremos que el enebro lo encontramos muy repartido por cualquier rincón, normalmente formando parte del sotobosque o parte del bosque más cercana al suelo, aunque también podemos verlo aislado, normalmente en terrenos soleados.