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¿Dónde están las setas serranas otoñales? Pequeña guía para elegir sus zonas de búsqueda


En PuraSierra nos hemos referido en distintas ocasiones al riquísimo patrimonio micológico que atesora nuestro territorio. La gran diversidad de ambientes naturales de los que podemos disfrutar en el mismo hace que los aficionados al estudio de las setas puedan salir al campo, con perspectivas de éxito, prácticamente durante todo el año.

Es ahora, en otoño, cuando se les suman muchísimos buscadores, normalmente no tan estudiosos, y sin embargo ávidos de llenar sus cestas con ejemplares de especies que, poco a poco, van siendo conocidas por el gran público.


Treinta setas serranas que hay que conocer


Éste es un artículo en el que lo más importante son las fotografías. Vamos a presentar un total de treinta, cada una correspondiente a una especie de seta.  La mejor forma de visualizarlo es aprovechar la característica Lightbox del Blog. Consiste simplemente en presionar una vez el botón izquierdo del ratón o dispositivo señalizador tras haber posicionado el cursor sobre cualquier fotografía. El efecto será que dicha fotografía se ampliará, apareciendo todas las demás en miniatura. Presionando cualquiera de ellas, la original será sustituida por la nueva. También puede avanzarse de foto en foto a base de apretar botones.

No están, ni mucho menos, representadas todas las setas que podemos encontrar en nuestras Sierras. Sin embargo, pensamos que sí que están las más importantes, justo las que estaría muy bien que conociera cualquiera que quiera iniciarse en el fascinante mundo de la micología.


Las setas: generalidades, hongos serranos más populares y toponimia

Macrolepiota procera

Hablar de popularidad refiriéndonos al mundo de las setas y aplicándolo al ámbito geográfico de nuestras Sierras, no es realmente hablar de algo muy importante. Ya dijimos en otro artículo, titulado La leyenda negra de la seta de los caballeros, que nuestra zona se ha encontrado históricamente en la parte micófoba (con escaso interés por las setas) de España, por otro lado mucho más amplia que la micófila (lo contrario). Para entendernos, esto significa que una reacción normal para uno de nuestros mayores ante la contemplación de un Boletus edulis, pongamos por caso, podría haber sido aplicar al hecho la más completa indiferencia o, incluso, no contener las ganas de disparar un penalti. Desde luego, jamás habría pensado en comérselo, ni siquiera en plantearse si podría ser comestible.

Todos sabemos que las cosas hoy en día son muy distintas. Pero la realidad era ésta, por mucho que digan algunos, y salvando las excepciones que más abajo comentaremos, hasta hace no muchos años. Obviamente, estamos generalizando y no cometeremos el error de no decir también que en la España micófoba siempre ha habido personas micófilas e incluso micólogas, en el sentido más académico de la palabra.


La leyenda negra de la seta de los caballeros

Cesta de setas de los caballeros

El mundo de las setas es mágico. Cuanto más profundizo en el mismo más convencido estoy de lo que digo. Y lo es tanto por los hechos insólitos que puedes leer acerca de cuestiones sobre diversas especies como, sobre todo, por las experiencias asombrosas que con el tiempo vas acumulando sobre las mismas y que no has leído ni oído en ninguna parte. Es por ello que es un mundo que a algunos nos apasiona.

Hecha esta reflexión, personal aunque transferible, y me consta que compartida por más aficionados, voy a hablar de una seta que arrastra una leyenda. No es una leyenda que tenga centenares de años ni que provenga de algún oscuro códice medieval. Tiene menos de dos décadas y no debería, ni siquiera, ser leyenda. Pero en este mundo honguero, del cual tanto se habla, sobre todo en ciertas épocas del año, y al que cada vez más gente se aficiona, las historias seteras se transmiten de boca en boca, se tergiversan por mala fe o simplemente por falta de propiedad, y acaban convirtiéndose en leyendas que, a pesar del rigor científico con el que se originan, generan desconcierto entre profanos, aficionados e incluso expertos. Aunque resulte paradójico, el hecho de disponer de tanta información a través de Internet, como en tantos otros casos, lo que hace es ahondar más en el desconocimiento final de mucha gente.