10 de junio de 2016

Chequilla, una escondida joya serrana que hay que conocer


Siempre vuelvo a Chequilla. Pasear por sus calles o sus alrededores genera una agradable sensación, mezcla de tranquilidad y armonía, que produce que, a menudo, quién lo ha realizado no solamente no le importe volver, sino que quiera hacerlo. Así lo he constatado en numerosas ocasiones. Personas que no conocen inicialmente nuestras Sierras y hacen algún recorrido por las mismas pueden olvidar algunos sitios, pero siempre recuerdan Chequilla si esta población estuvo en su ruta.

Varios son los factores que provocan que este maravilloso lugar guste a propios y a extraños. El primero, sin duda, es la belleza de su entorno. En este artículo me centraré mucho en el impresionante modelado geológico responsable de tantísimo encanto como el que allí puede sentirse a flor de piel. Es una belleza, además, cercana y accesible, de un tipo difícil de encontrar. No sobrecoge ni empequeñece al observador. Simplemente configura un lugar en el que lo cotidiano parece mágico y en el que la alegría fluye con facilidad.

Pináculo dominando Chequilla
Pináculo dominando Chequilla
Torreones rocosos próximos a Chequilla
Torreones rocosos próximos a Chequilla
Hace mucho tiempo que los humanos colonizaron estas tierras. En toda la zona PuraSierra esta especie está, desgraciadamente, en peligro de extinción. En Chequilla éste, si cabe, se agrava. Durante una gran parte del año no es asunto fácil, ni siquiera en su pueblo, encontrar a un chequillano. En el artículo de PuraSierra titulado La demografía serrana. Introducción a la Serranía Celtibérica ya se trató este tema. En otro referido a Nuestras doce poblaciones pobladas más despobladas vimos que, en estas comarcas pródigas en récords que tengan que ver con despoblación, Chequilla ostenta el de ser el municipio con el menor número de habitantes de la citada zona.

Los datos del Padrón Continuo, publicado por el INE (Instituto Nacional de Estadística) correspondientes a 2014, arrojan una población total de dieciocho habitantes, cinco más que el año anterior. No cabe duda de ésta que es buena noticia. La densidad de población vuelve a elevarse por encima de un habitante por kilómetro cuadrado (concretamente 1,18).

Esta escasa población contribuye, aunque igual lo haría si fuese algo más amplia, a la tranquilidad que se respira en el lugar. Los chequillanos, tanto los incluidos en el censo como los que lo son de corazón o viven en otros lugares, tienen algo en común. Son hospitalarios con el forastero y sienten pasión por su pueblo.

Vista de Chequilla
Vista de Chequilla
Chequilla está situado en la orilla izquierda del Río Cabrillas. Hay unos doscientos metros desde el mismo hasta las primeras casas de la población. Hasta aquí llega este curso de agua que nace próximo a Orea, tras cruzar su núcleo urbano y alimentar la vega de la vecina villa de Checa. Su camino, no obstante, no finaliza aquí. Lo hace bastante lejos, más abajo de Peñalén, dónde confluye con las aguas del Río Tajo, al cual entrega las suyas.
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Chequilla está bien comunicado por asfalto con los pueblos cercanos. 5,7 kilómetros lo separan de Checa, 8,7 de Megina y 12,8 de Peralejos De Las Truchas. Es un pueblo llano, muy pequeño y tremendamente acogedor. Cuenta con una preciosa iglesia, una fuente pública, un amplio y arbolado parque, columpios para los niños, una casa consistorial y un heroico bar, abierto en más ocasiones de las que uno esperaría teniendo en cuenta la previsible afluencia de parroquianos. Por si fuera poco, tiene un buen frontón, todo ello en un espacio verdaderamente aprovechado.

Iglesia de Chequilla
Iglesia de Chequilla
Fuente y frontón de Chequilla
Fuente y frontón de Chequilla
Sobre el núcleo urbano, más o menos en dirección este, se eleva cincuenta y tantos metros un cerro, llamado El Castillo. Un torreón rocoso, la Peña Del Trascastillo, está prácticamente absorbido por las calles de la población, destacando sobre todas las edificaciones. Estamos en plena zona PuraSierra y la altitud de Chequilla supera los 1350 metros sobre el nivel del mar. Los récords de temperaturas bajas tampoco son ajenos a estos pagos.

Construcción chequillana
Construcción chequillana
En las fotografías que se alternan con el texto podemos ver perfectamente lo que la naturaleza ha hecho para que Chequilla destaque sobre muchísimos lugares. Torreones y pináculos pétreos, de un atractivo color rojizo, forman un entorno que hechiza. Hay quien dice que el pueblo está ubicado en una Ciudad Encantada, como otras que existen en estas Sierras. No es una mala definición, aunque la geología hace que ésta sea diferente. La roca chequillana es arenisca, de un origen completamente diferente al calcáreo, mucho más común en todas nuestras Sierras y componente único de las otras. Es cierto, sin embargo, que las caprichosas formas adquiridas por las formaciones rocosas recuerdan mucho a aquéllas.

Construcción chequillana
Construcción chequillana
Calle chequillana
Calle chequillana
Una vez conocido el color predominante en la naturaleza chequillana, podemos hablar de otra más de las causas que hacen tan atractivo el lugar. Se trata de la integración de las construcciones humanas en este mar de piedras rojas. Dentro del pueblo no hay manera de sólo ver casas o sólo ver rocas. Las dos están íntimamente ligadas, llamando mucho la atención el contraste de colores entre ambas, dado que casi todas las fachadas son inmaculadamente blancas. Los tejados y algún edificio, como la iglesia, son las únicas obras humanas que mantienen un color muy parecido al del entorno.

En el artículo titulado Geología serrana práctica. El relieve kárstico, dominador de nuestros paisajes se profundizó en el tipo de suelo calcáreo, que es el que forma la mayor parte de nuestras Sierras. Ya comenté en el mismo que, tanto desde el punto de vista geológico como desde el paisajista, son de muchísimo interés los terrenos de tipo silíceo, dejando para más adelante artículos que se refieran al mismo. Es éste el caso del que hoy nos ocupa.

Aunque es posible que en un sentido geológicamente estricto la palabra no esté correctamente aplicada, vamos a referir como Rodeno al ambiente geológico de Chequilla. Referido a la tierra, significa que ésta tiene clara tendencia al rojo. Las rocas actuales son el fruto de la erosión del agua y el viento durante millones de años.

Las rocas nunca son uniformes. Tienen diaclasas, zonas más débiles o discontinuas sobre las que actúan el agua (en forma líquida o sólida), el aire y las plantas con sus raíces. El tiempo provoca que las diaclasas se agranden y, finalmente, las rocas se quiebren según las líneas que éstas delimitan. Finalmente las rocas que quedan son las que más resistencia presentan a la erosión. Normalmente adquieren formas en forma de pináculo, torreón o monolito.

Algunas de las rocas próximas a Chequilla presentan una curiosa forma de erosión eólica denominada nido de abejas. Las partículas de tierra que transporta el viento y se estrellan contra las rocas son las responsables principales de su aparición. Veamos tres fotografías que muestran este tipo de estructuras. La primera corresponde a una roca chequillana pero las otras dos, cuyo objetivo es mostrar que es posible en el ancho mundo encontrar zonas geológicamente parecidas a la que nos ocupa, presentan rocas que están a miles de kilómetros de estas tierras:

Nidos de abeja en Chequilla
Nidos de abeja en Chequilla
Nidos de abeja en Kirkwall (Islas Orcadas, Escocia, Reino Unido)
Nidos de abeja en Kirkwall (Islas Orcadas, Escocia, UK). Fotografía original de EleBaMa 
Nidos de abeja en Valley of Fire (Idaho, USA)
Nidos de abeja en Valley of Fire (Idaho, USA)
No es difícil encontrar nidos de abeja en Chequilla. Seguro que todas las personas que vayan por allí serán capaces de hacerlo. Para todas ellas es muy recomendable recorrer la Ruta de las piedras rojas, sencillo sendero local de corta distancia (con panel informativo y enteramente señalizado) que se inicia en la salida del pueblo hacia Peralejos De Las Truchas. Apto para todos los públicos y para cualquier época, ofrece un paseo que dura poco más de una hora.

En los alrededores de Chequilla la sinfonía del Rodeno continua sonando, ya sin construcciones humanas. Hablamos, eso sí, de medidas que pueden cuantificarse como máximo en centenares de metros. Las distancias son cortas. En bastante menos de dos kilómetros a la redonda desde su centro podemos encontrar pináculos rocosos como los que siguen:

Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso con nidos de abeja (Chequilla)
Pináculo rocoso con nidos de abeja (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculos rocosos (Chequilla)
Pináculos rocosos (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
Pináculo rocoso (Chequilla)
La geología chequillana también ofrece algunas accesibles cuevas. Veamos como ejemplo un par de fotografías de una de ellas:

Cueva en Chequilla (vista externa)
Cueva en Chequilla (vista externa)
Cueva en Chequilla (vista interna)
Cueva en Chequilla (vista interna)
La vegetación no es muy diferente a la que predomina en toda la zona PuraSierra. Chequilla está a una altura en la que perfectamente conviven el pino albar, el negral y el rodeno. Propias de terrenos silíceos encontramos algunas plantas prácticamente inexistentes en las zonas calcáreas serranas. Posiblemente el mejor ejemplo lo proporciona la jara pringosa (con un calificativo elegido perfectamente), abundante entre las piedras rojas de arenisca.

Jara pringosa en primavera (Chequilla)
Jara pringosa en primavera (Chequilla)
Equilibrio y vida. Pino bandera agarrado a la piedra arenisca (Chequilla)
Equilibrio y vida. Pino bandera agarrado a la piedra arenisca (Chequilla)
Detalle el pino bandera agarrado a la piedra arenisca (Chequilla)
Detalle el pino bandera agarrado a la piedra arenisca (Chequilla)
Los chequillanos presumen, con razón, de tener una de las más originales plazas de toros de España. Realmente puede que sea la más original. Se trata de un recinto circular natural, rodeado de piedras rodenas que componen, con pocas adaptaciones, básicamente de gradas y burladeros, un completo ruedo en el que se han realizado muchos festejos taurinos. Se sitúa a las afueras del pueblo en dirección sur-oeste.

El recomendable Blog de Óscar Pardo de la Salud, siempre interesado en la temática serrana, dedicó a Chequilla un artículo titulado Un paseo por Chequilla; la ciudad encantada del Señorío de Molina. En el mismo se incluye un vídeo en el que se recorre esta plaza de toros. Podemos verlo a continuación:


Para los geocachers, en Chequilla hay, de momento, dos tesoros escondidos, uno de ellos en la mismísima plaza de toros. Son Chequilla 1 - Monolitos y Chequilla 2 - "Plaza de Toros". Como puede verse la oferta turística chequillana llega a casi todos los ámbitos.

Chequilla también está vivo en la red. La Página Web www.chequilla.com y el Blog de chequilla.com. Un espacio para todos los chequillanos,.... se encargan de que así sea.

Vamos a finalizar este artículo incluyendo algunas fotografías más de esas formaciones rocosas tan características y en la seguridad de que los lectores de este artículo que aún no hayan disfrutado de esta joya serrana y rodena, más desconocida que escondida, tienen ahora algunas razones de peso para hacerlo. Chequilla bien vale la pena.

Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)
Formación rocosa (Chequilla)

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9 comentarios :

  1. Se os ha colado una foto que no pertenece a Chequilla. En concreto la primera que subtitulais como "calle chequillana" creo que es de Checa.

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    1. Pues tienes toda la razón. Veo que eres profundo conocedor de esas dos maravillas, aunque hoy toca hablar de Chequilla. Se ve que tanto color rojo ha acabado por confundirme. Ya he quitado la fotografía del artículo. Muchas gracias por la observación.

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  2. muy buen articulo!!como buena chequillana me ha encantado!!supongo que ya habeis subsanado el error porque la foto que aparece como calle chequillana si que lo es.
    muchas gracias por mantener viva a chequilla con tu articulo

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    1. Muchas gracias a ti por el comentario. Efectivamente, ya quité la fotografía checana. Me lié con las fotos y puse una, por cierto muy bonita, de Checa. Se ve que mi subconsciente quiere ser fiel a mi apellido... Está garantizado que el 100% de las que quedan son de Chequilla.

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  3. ¡Que bonito y diferente a todo lo demás! El reportaje es excelente. Gracias por difundir tanta belleza.
    AGF/,

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    1. Gracias por el comentario. Chequilla es realmente bello y original. Efectivamente, muy diferente a otras maravillas serranas,

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  4. Después de leer el reportaje entero sigo sin saber donde esta, no mencionas ni provincia ni comunidad autónoma dando por sabido cosas que un lector casual no sabe. 3/10 y por las fotos.

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  5. ¡Enhorabuena por un artículo fantástico! Y muchas gracias de parte de un chequillano

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    1. Muchas gracias Jaime. Chequilla es una joya maravillosa. Simplemente he intentado reflejarlo. Enhorabuena a ti por ser chequillano,

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