15 de mayo de 2016

El Hosquillo: geografía y breve historia de un lugar privilegiado

Cascada del Rincón Del Buitre (Río Escabas)

Bastantes más de seiscientos años han transcurrido desde que Alfonso XI de Castilla de Castilla escribiera, u ordenara escribir, su Libro de la montería que mando escrevir el muy poderoso Rey Don Alonso de Castilla y de Leon, vltimo de este nombre. Como ya comentamos en PuraSierra en el artículo Las huellas del oso en nuestra toponimia. El Hosquillo y los osos serranos, muchos lugares de nuestra zona tenían ya en ese tiempo el nombre que aún conservan. Es el caso de El Hosquillo, emblemático lugar serrano del que hoy vamos a hacer algo de historia.

Dicha obra se refiere al lugar como Hozqueello y también como Hozquiello. Podemos encontrar la referencia en la página 60 del libro tercero de la misma. Se reproduce a continuación el párrafo concreto. Como puede observarse, el texto está plagado de nombres de parajes serranos próximos a El Hosquillo (Valsalobre, Río De HosquilloCañada Del Mostajo, Escaleruela Somera, Escaleruela Fondona, Calzada De Valquemado, Lagunillos y Tejadillos) que, con ligeras variaciones sobre los indicados, son hoy perfectamente reconocibles en nuestra toponimia.

Referencia a El Hosquillo en el Libro de la Montería de Alfonso XI
Referencia a El Hosquillo en el Libro de la Montería de Alfonso XI
La obra se dividió en tres partes o libros. Las dos primeras son de gran interés para estudiosos de aquella época e historiadores de la caza. La tercera, de la que estamos hablando, se centra en la descripción de los lugares en los que podía cazar el rey. Hace un recorrido, por lo tanto, de una gran parte de la España actual, componiendo un tratado de toponimia prácticamente único en Europa. Se cuentan con los dedos de una mano, y sobran, los libros escritos en este continente que, con una antigüedad similar, enumeran tal cantidad de lugares geográficos. En la zona PuraSierra tenemos el privilegio de que prácticamente todo el capítulo XIII (De los montes de la tierra de Atienza) está dedicado a nuestras Sierras.

Volviendo al tema del título, El Hosquillo ya era citado hace casi siete siglos como enclave en el que se podía cazar. El pasaje mostrado comienza con la frase Hosquillo es un buen monte de osos en invierno. Aunque, como explicamos en el artículo anteriormente referido, osos hay allí, no están actualmente los tiempos en el momento preciso para que su caza sea autorizada. Sin embargo, si hiciéramos una encuesta entre los habitantes de nuestras Sierras que conocen o han oído hablar de este paraje, seguramente nos encontraríamos con que una gran mayoría lo relacionaría con la actividad cinegética. Y es que su historia, y más la moderna que la antigua, no puede desligarse, en buena medida, de la caza.

Entrada por carretera al Parque Cinegético Experimental de El Hosquillo
Entrada por carretera al Parque Cinegético Experimental de El Hosquillo
Ya el nombre oficial que se dio al espacio de casi quinientas hectáreas, cedido por el Ayuntamiento de Cuenca para crear un área muy reservada, fue el de Parque Cinegético Experimental de El Hosquillo. El 16 septiembre de de 1964 esta entidad firmó el acuerdo correspondiente con el entonces llamado Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza (posteriormente rebautizado como Instituto para la Conservación de la Naturaleza -ICONA-). Con el advenimiento de las Comunidades Autónomas, la gestión del Parque quedó en manos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, organismo que firmó un convenio regulador de su funcionamiento con el Ayuntamiento de Cuenca, el cual lo aprobó el 18 de diciembre de 1989.

Hemos definido el Parque como área muy reservada porque, visto desde fuera, lo primero que se observó es que su contorno fue completamente vallado, salvo en aquellos lugares en que los farallones rocosos impiden su paso sin necesidad de obstáculos artificiales. Esto incluye los ríos y arroyos que entran al mismo o lo abandonan. Durante muchos años no supimos muy bien cómo responder a la pregunta ¿Qué es el Parque del Hosquillo? Aún hoy seguimos sin tener claro si el fin principal de las vallas es evitar que salgan los animales o que penetren los humanos. Por distintas razones nos inclinamos más por lo segundo. Es obvio que los caminantes serranos no fueron beneficiados con su creación.

Valla que impide la entrada por el Río Escabas a El Hosquillo
Valla que impide la entrada por el Río Escabas a El Hosquillo
Con posterioridad a las fechas citadas el área del Parque se incrementó hasta las casi mil hectáreas que hoy día tiene. Las vallas también se han extendido y ahora pueden encontrarse en puntos en los que hace pocos años no estaban. Las regulaciones también lo han hecho y hoy se aplican al mismo y a sus alrededores. En PuraSierra, por supuesto, somos respetuosos con la normativa vigente y animamos a nuestros lectores a que también lo sean.

Antes de seguir con la historia más reciente de El Hosquillo es necesario que tengamos una cierta visión geográfica del terreno que ocupa. Con ligeros cambios, vamos a transcribir en los tres siguientes párrafos, por ser adecuada para este propósito, la que ofrecíamos en el artículo referente a los osos.

El Hosquillo es un amplio valle que crea el Río Escabas cerca de su cabecera. En lo alto del paraje denominado Rincón Del Buitre éste se desploma formando una cascada en la que el agua cae muy alejada de la roca. Esto es debido a que el muro calcáreo está completamente extraplomado, motivo por el cual la cascada es la más libre de la zona PuraSierra. En el artículo Toponimia: todo sobre el buitre. El Rincón Del Buitre hablamos más concretamente de este fabuloso paraje, el cual podemos contemplar en todo su esplendor en la fotografía de la portada de este artículo. En la siguiente tenemos una vista diferente:

Cascada del Rincón Del Buitre (Río Escabas) y farallón rocoso a la derecha del río
Cascada del Rincón Del Buitre (Río Escabas) y farallón rocoso a la derecha del río
El Río Escabas fluye en sentido noroeste a lo largo del Parque, formando el Rincón Del Buitre el cierre sur del amplio valle citado. Hablamos de cierre porque verdaderamente en su comienzo, aquí bastante estrecho, éste está completamente encajado y limitado por paredes pétreas, unas casi verticales, otras completamente verticales y algunas incluso extraplomadas. El paisaje, tanto desde abajo como, sobre todo, desde arriba, forma uno de los mejores espectáculos que la naturaleza puede depararnos.

Hoz del Río Escabas en El Hosquillo (cierre del Parque). Vista desde arriba
Hoz del Río Escabas en El Hosquillo (cierre del Parque). Vista desde arriba
Hoz del Río Escabas en El Hosquillo (cierre del Parque). Vista desde abajo
Hoz del Río Escabas en El Hosquillo (cierre del Parque). Vista desde abajo
Cañón del Río Escabas al acabar la hoz que cierra el Parque
Cañón del Río Escabas al acabar la hoz que cierra el Parque
A partir de aquí la acción geológica del río ha ido ensanchando el valle, de forma que durante más de cuatro kilómetros de su trazado, sobre todo en su parte izquierda, encontramos terrenos con laderas suaves que incluyen alguna pradera y muchos pinares. En los márgenes de la depresión vuelven a aparecer las pareces rocosas que continúan cerrándola. Por la derecha, aunque con algún paso nada fácil para el caminante, continúa la tónica muy vertical del principio. Sin embargo por la izquierda los pasos son abundantes, aunque también existe la tendencia al cerramiento, sobre todo al final del tramo indicado. De hecho los únicos accesos viarios están por esa parte. El resultado final es un valle muy encajado y de difícil acceso.

Valle de El Hosquillo, abierto por la izquierda del río y cerrado por la derecha
Valle de El Hosquillo, abierto por la izquierda del río y cerrado por la derecha
Vista de la izquierda del valle de El Hosquillo
Vista de la izquierda del valle de El Hosquillo
Vista del Valle de El Hosquillo y de la hoz que lo cierra
Vista del Valle de El Hosquillo y de la hoz que lo cierra
Completaremos esta breve geografía del Parque refiriéndonos a los aportes que recibe el Río Escabas dentro de su recinto. Son decenas de arroyos los que, tanto por la izquierda como por la derecha, desembocan en su curso. El más importante llega por la izquierda y es el Arroyo De Las Truchas (de nombre muy bien elegido, forma el llamado Estrecho Volcán al entrar en El Hosquillo y entrega su caudal al río más grande justo junto a las construcciones más importantes del Parque). Por la derecha sólo el Arroyo Del Escalerón (por ese lado cualquier corriente de agua tiene que tener casi por necesidad un nombre que implique un gran desnivel) tiene una cierta importancia. Tanto debajo de la cascada del Rincón Del Buitre, como en otros lugares del Parque cercanos al Escabas, existen manantiales. Del citado brota agua todo el año, constituyendo la fuente permanente más alta del este río. Sin embargo el de mayor caudal está situado en un paraje denominado El Berral, muy cercano a las principales edificaciones. Lógicamente se conoce el lugar como la Fuente Del Berral.

El valle de El Hosquillo continua muy cerrado por la derecha
El valle de El Hosquillo continua muy cerrado por la derecha
El valle vuelve a cerrarse al final del Parque y el Río Escabas se encañona de nuevo
El valle vuelve a cerrarse al final del Parque y el Río Escabas se encañona de nuevo
Desde la época en que se escribió el Libro de la Montería hasta que se creó el Parque no sucedieron hechos muy relevantes para la historia en El Hosquillo. Los sucesores de Alfonso XI, y la especie humana en general, acabaron con los osos (esto se explica en el artículo citado ya en varias ocasiones) y otras especies, los bosques vinieron a menos como consecuencia de la tala de árboles y los escasos pobladores de la zona siguieron viviendo de lo que obtenían de estas duras tierras.

Cuenta Anastasio Martínez Sáez en el recomendable libro Las Majadas puerta de la Serranía, publicado por la Diputación de Cuenca en 2009 (el libro incluye un DVD con contenidos diseñados con mucho acierto por José Luis Muñoz Martínez, afamado periodista ligado a Cuenca y muy querido allí) que El Hosquillo estuvo habitado hasta poco antes de la formación del Parque. El tío Mariano el Hosquillero y sus hijos fueron los últimos en abandonar lo que entonces era una aldea. D. Anastasio habla con conocimiento de causa puesto que fue el cura de Las Majadas durante decenas de años (entre los cuales se incluyen los primeros que vivió el Parque). Posteriormente ha seguido muy unido al lugar.

Esta pintoresca población serrana es la que se asocia habitualmente con El Hosquillo. Es muy lógico puesto que, aunque en línea recta Tragacete está más cerca de los edificios centrales del Parque (Pabellón de Caza y Centro de Interpretación), la orografía hace que el acceso desde este pueblo sea realmente complicado, mientras que desde Las Majadas es mucho más razonable. Esto tiene mucho que ver con lo que explicábamos más arriba sobre la configuración de las dos orillas del Río Escabas (Las Majadas está en la izquierda, de relieve mucho más suave). Como curiosidad citaremos que desde los puntos del Parque con más visibilidad de la lejanía no se puede ver ninguna de estas dos poblaciones. Sin embargo Poyatos, que está más lejos, es visible desde muchas de las alturas del mismo.

Poyatos en la lejanía, único pueblo que se ve desde El Hosquillo
Poyatos en la lejanía, único pueblo que se ve desde El Hosquillo
El Parque tuvo inicialmente la función de repoblar su terreno, muy esquilmado en cuanto a mamíferos grandes, con animales ungulados propicios para la caza mayor. Así fueron introducidos o reintroducidos, según el caso, gamos, ciervos, corzos y muflones. A éstos se les añadieron cabras montesas, jabalíes y otros, al margen de los que siempre han habitado en esas tierras. El libro referido anteriormente detalla algunas de las repoblaciones cinegéticas. El éxito, en este sentido, fue sobresaliente y hoy día estas especies han sido reintroducidas en muchísimas zonas del país a partir de ejemplares procedentes de El Hosquillo.

El primer Director, gran impulsor del mismo y referencia inevitable hablando de caza y conservacionismo, fue Francisco Mena Martín-Delgado. Él mismo explica los orígenes del Parque en este reportaje realizado y emitido por la Radio Televisión de Castilla-La Mancha el 6 de junio de 2014:


Los primeros osos llegaron a El Hosquillo en 1969. En el artículo Las huellas del oso en nuestra toponimia. El Hosquillo y los osos serranos entramos con más detalle en las condiciones de vida de los plantígrados en el Parque. Desde que allí se instalaron se convirtieron en protagonistas, papel que no han abandonado en la actualidad. Mucho tuvo que ver en ello el carismático Félix Rodríguez de la Fuente. Su celebérrima serie televisiva El hombre y la tierra, en su versión dedicada a la fauna ibérica, se compuso de 92 episodios. El número 23, emitido por Televisión Española por primera vez el 27 de febrero de 1976, se tituló El Hosquillo y se dedicó, ante todo, a los osos. Pinchando en este último enlace puede disfrutarse por completo de sus 27 minutos de duración.

No vamos a mostrar las imágenes de los osos que pueden obtenerse en una visita convencional al Parque. Los animales están tras rejas que parecen jaulas de los antiguos Zoológicos. Acuden, y por lo tanto son fotografiados, porque a la hora de las visitas les dan de comer. En el artículo de PuraSierra citado en el párrafo anterior pueden verse fotografías de esos mismos osos pero de forma muchísimo más natural. Nos limitaremos aquí a mostrar dos vistas de la valla que separa a humanos de plantígrados:

Vista desde arriba de la valla que separa la zona osera del Parque
Vista desde arriba de la valla que separa la zona osera del Parque
Vista desde abajo de la valla que separa la zona osera del Parque
Vista desde abajo de la valla que separa la zona osera del Parque
El inolvidable amigo Félix rodó en el Parque muchas otras secuencias en que se emitieron en distintos episodios de esa serie. Los programas sobre los lobos no se hicieron allí, aunque se habilitó una zona para estos animales aún presentes, aunque en escasa medida, en sus instalaciones.

La vida del Parque, y muy en particular la de los osos allí mantenidos, nunca ha estado exenta de polémicas. A lo largo de los años transcurridos desde que los plantígrados llegaron podemos contabilizar fugas, ataques de osos a humanos sucedidos fuera del Parque, abatimiento de oseznos fugados, muerte de osos poco aclaradas según medios ecologistas, condiciones de vida discutibles para ciertas organizaciones y traslados discutidos por inadecuados de osos completamente salvajes al régimen no tan libre del Parque o viceversa. Tanto los que son favorables a la cría de estos animales con el grado de cautividad aplicado allí como sus detractores siempre han encontrado motivos para alimentar controversias.

Otros aspectos de la gestión del Parque también han sido objeto de discusión. Posiblemente el último del que más se ha hablado es del cambio en el régimen de visitas establecido hace pocos años. Ya hemos comentado la prohibición de entrar en el Parque para cualquiera. Sin embargo, siempre fue posible para el público su visita. Cómo conseguir un permiso dependió de cada época política pero siempre hubo una ventanilla a la que ir o un teléfono al que llamar y, quién quiso acudir allí, pudo hacerlo. Eso sí, bajo la permanente supervisión de la Guardería Forestal. Lo que ha cambiado ahora es la forma de la visita, más accesible que la anterior, y, ante todo, su coste. Antes era gratis y ahora hay que pagar. Partidarios y detractores del nuevo sistema encuentran aquí un debate más sobre la posible privatización de lo público.

El Parque tiene un Pabellón de Caza, bautizado con el nombre de Francisco Mena, muy poco común. Es un auténtico museo de taxidermia, conteniendo centenares de piezas. Los animales disecados incluyen todos los citados anteriormente y muchos más. En general, provienen de ejemplares que murieron de forma natural o no hubo más remedio que sacrificar (esto incluye a osos huidos del Parque en su día). Existen muy curiosas historias sobre la procedencia de algunos de ellos y también existen ejemplares de otros, como el lince ibérico, correspondientes a especies no existentes en el Parque.

Vista aérea del Pabellón de Caza del Parque
Vista aérea del Pabellón de Caza del Parque
Muchas especies de aves, también representadas en ese Pabellón, tienen en El Hosquillo un hábitat idóneo para su estancia y reproducción. Entre las existentes cabe citar algunas muy protegidas como el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino, el alimoche o rapaces nocturnas como el búho, el cárabo, el mochuelo o el autillo. Otras especies incluyen al herrerillo, el pico picapinos, el pito real, el azor, el gavilán, el trepador azul o el arrendajo.

También las especies acuáticas tienen su lugar en este paraíso. Truchas, nutrias, ranitas de San Antonio o cangrejos de río autóctonos, hoy día en proceso de recuperación tras su casi aniquilación, pueblan el Escabas y sus cauces tributarios.

Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 1)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 1)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 2)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 2)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 3)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 3)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 4)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 4)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 5)
Pabellón de Caza del Parque de El Hosquillo (vista 5)
Todo el valle de El Hosquillo es geológicamente una zona kárstica. En el artículo Geología serrana práctica. El relieve kárstico, dominador de nuestros paisajes explicamos su significado. Puesto que es el tipo de suelo más común en la zona PuraSierra, la flora que puede encontrarse en el Parque es similar a la del resto de la misma. En cuanto al arbolado, predominan los pinos laricios (más abundantes cuanto menor es la altura) y los albares (al revés). También existen quejigos e interesantes colonias de tejos, chopos, sauces, avellanos, álamos temblones y otros. El sotobosque lo forman en su mayor parte el boj, el enebro, el acebo y la aliaga. Existen muchos tipos de flores entre las cuales destacan algunas especies de orquídeas.

El aislamiento del Parque, su dificultad de acceso, su pertenencia a lo público y, por qué no decirlo, su atractivo desde el punto de vista de los aficionados a la actividad cinegética, han hecho que, en numerosas ocasiones, haya sido utilizado, sobre todo en sus inicios, para albergar a distinguidas personalidades de la política nacional e internacional, siendo ese Pabellón de Caza testigo de distintas reuniones del más alto nivel. Poca publicidad han recibido estas estancias y no de todas ellas han informado los medios de comunicación. El secreto total, sin embargo, nunca ha sido posible y las personas próximas a los trabajadores del Parque sí que han tenido conocimiento de muchas de ellas. Vaya como muestra de las publicitadas la siguiente noticia aparecida en al Diario ABC el 14 de junio de 1983:

Noticia del Diario ABC sobre cumbre en El Hosquillo
Noticia del Diario ABC sobre cumbre en El Hosquillo
Al Parque se puede acceder fácilmente por carretera. Las distancias desde las tres poblaciones citadas anteriormente son las siguientes:
  • Las Majadas: 16,8 kilómetros
  • Poyatos: 29,6 kilómetros
  • Tragacete: 37,9 kilómetros
Las medidas indicadas incluyen los aproximadamente 3,9 kilómetros de recorrido que hay entre la entrada al Parque y el Pabellón de Caza del mismo.

Justo en la entrada del Parque sale una pista de tierra a la izquierda en dirección claramente ascendente. Tiene una longitud de algo más de 900 metros y no es nada recomendable para un automóvil convencional. Es corta y no defrauda en absoluto al que la sube caminando. Lleva a lo que se llama Mirador De La Peña Del Reloj (o Alto De Peñajosa). Desde allí se obtiene una vista fantástica de El Hosquillo y puede observarse perfectamente la orografía del valle. Es sin duda la mejor panorámica que puede conseguirse empleando sólo unos minutos en alcanzar el sitio necesario y una de las mejores entre todas las posibles. Varias fotografías de las que hemos mostrado que enseñan el valle en toda su anchura están tomadas desde allí. Las dos siguientes muestran el lugar en el que se emplaza el citado mirador:

Mirador De La Peña Del Reloj (Alto De Peñajosa)
Mirador De La Peña Del Reloj (Alto De Peñajosa)
Vista de la Peña Del Reloj (Alto De Peñajosa) desde la zona a la derecha del Río Escabas
Vista de la Peña Del Reloj (Alto De Peñajosa) desde la zona a la derecha del Río Escabas
No hemos entrado aún en este artículo en el origen de la palabra Hosquillo. Lo haremos para finalizar el mismo comentando que en PuraSierra entendemos que su procedencia más probable viene de la palabra hosco, que según en el Diccionario de la lengua española significa, referido a un lugar, poco acogedor, desagradable o amenazador. Aunque el hecho de ser diminutivo lo suaviza un tanto, parece que para nuestros ancestros este valle no transmitía precisamente la paz que hoy día muchos encontramos en el mismo. En todo caso hay posibilidades de que éste no sea su verdadero significado.

Paraguas sobre El Hosquillo
Paraguas sobre El Hosquillo
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5 comentarios :

  1. Un placer, como siempre, leer tu reportaje sobre una zona especial y muy controvertida, como tu bien dices.
    Yo tuve la suerte de visitarlo en el año 72 muy poco despues de que llegaran los primeros osos. Posteriormente (años 80) subi a lo alto de la osera y tuve ocasión de fotografiarlos con zoom sin molestarlos.
    El boom de los todoterreno y la afluencia de gente ha obligado a cerrar muchos accesos. Lástima para mi, pero bien para los animales.

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  2. Gracias Macu. Si que tuviste suerte porque en 1972 pocos conocían El Hosquillo aparte de la gente de la zona y del cuerpo forestal. Ni siquiera Rodríguez de la Fuente había hablado aún del Parque. Supongo que verías aquello de una manera diferente a la que luego fue la habitual para los turistas.

    Por lo alto yo lo tengo muy andado pero por abajo no tanto. En una ocasión tuve que "colarme" saltando vallas y cortados para bajar a por agua al río por una mera cuestión de supervivencia (por la parte derecha del río no hay fuentes fáciles en verano), ya que tenía un amigo accidentado. Me cogieron cerca de El Berral y me hicieron un interrogatorio verdaderamente completo (fui tan listo que el DNI me lo dejé arriba, en donde hicimos el vivac). Finalmente les convencí de que mi historia, aunque para ellos increible, era cierta. Llegué de noche y mi amigo estaba convencido de que me habría matado triscando por aquellos riscos.

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  3. Qué gran tesoro esconde la Serranía en lo más profundo de sus entrañas. Extraordinario reportaje, como siempre y extraordinario blog. De los mas queridos que sigo. Un abrazo

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    1. Gracias Javi. Bajo muchos puntos de vista realmente El Hosquillo puede ser definido justo como acabas de hacerlo. Y añado que además de lo más profundo es también lo más salvaje.

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  4. El verdadero nacimiento del Escabas esta situado en el plano que está encima de la osera del Hosquillo, de ahí esa cascada que viene del auténtico origen de éste río, y éste lugar se llama la Alconera. y la salida del Hosquillo está en Lagunillos.

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